
Testimonios de pacientes
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Voy a empezar este relato como si fuera una película, eso si, basada en hechos reales...
Cuando Esther entró en la consulta del Dr. Blanco aquella tarde de Mayo, iba dispuesta a cualquier cosa con tal de quitarse aquellos 114 kilos escondidos debajo de todas aquellas ropas anchas y oscuras.
Entró ceñuda, desconfiada y con la prisa del que no puede esperar mas.
Después de contar sus inquietudes y esperar unas palabras comprensivas del Dr. Blanco, esperaba que le diera la solución inmediata y le dijera que en un abrir y cerrar de ojos estaría delgada y feliz, se encontró con la tajante negativa del doctor a operarla diciéndole que se fuera un mes a su casa y se lo pensara bien por que él no vendía ilusiones sino realidades, ni que decir tiene, lo mal que le cayó de inmediato el doctor, que según ella, no le quería ayudar.
Ya después en su casa, cada vez mas deprimida, pensó que buscaría en otro sitio quien hiciera lo que ella quería sin poner objeciones, ya que el altivo doctor no quería hacer nada por ella.
Al día siguiente y con la cabeza mas despejada pensó... este médico no es que no me quiera ayudar, es que tiene verdadero interés en que las cosas se hagan bien y no es interesado puesto que podía hacer las cosas como Esther quería y luego desentenderse.
Así que esperó impacientemente ese larguísimo mes y volvió a su consulta, entre todas las posibilidades el Dr. Blanco optó por el balón intragrástrico, según él, menos agresivo que cualquiera de las otras opciones y que le quitaría unos cuantos kilos con el fin de poder operarse después sin tanto riesgo para ella, debido al exceso de peso.
El 27 de Julio y después de 20 minutos en el quirófano, salió con la esperanza de que aquello le hiciera bajar 15 ó 20 kilos y poder operarse, ya que no albergaba ninguna esperanza de bajar todo el peso que quería solo con el balón.
Pasó dos días sin querer mirarse ni al espejo, tal era su estado de ánimo y de malestar, pues devolvía cada poco y sentía el estómago en la garganta, solo bebía agua y zumo, pero estaba feliz y esperanzada.
Y... llegó el tercer día y empezó a sentirse mejor y lo primero que hizo fue subirse a la báscula y ver que había perdido 3 kilos!! y después de comerse un yogurt y ver que le sentaba bien decidió que terminaría con el tratamiento hasta el final.
Así empieza esta película basada en hechos reales como digo al principio, pero ahora al final de la misma os digo...
¡¡SOY ESTHER Y HE PERDIDO 42 KILOS!!
Soy una mujer nueva, me siento guapa por dentro y por fuera, no me siento agotada, ni estoy de mal humor como antes, ni tengo complejos, ni escondo mi cuerpo debajo de ropas anchas y oscuras.
El cambio de Esther? gracias al Dr. Blanco y su equipo:
Claudio : Sereno y eficaz.
Paula : Delicada y firme.
Eugenia : Vital y enérgica.
Y por último:
Dr. Blanco: Honesto y brillante.
No voy a extenderme mucho mas, pero quiero acabar este relato expresando mi eterno agradecimiento y admiración por la persona que hizo posible con su paciencia, su experiencia y su inmensa profesionalidad a que yo hoy sea completamente feliz.
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